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Una misión para la Red Paria

En el pasado luchasteis para ser los primeros en entrar en la Red Paria.
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Pero es hora de colaborar. De dejar atrás las viejas rencillas.
Se nos ha llamado y es hora de responder. Ellos deben comprender que nuestra unión hace la fuerza.
Que el poder que ellos ostentan es tan solo una ilusión.
Nosotros somos el futuro. Libres de ataduras.
Empecemos por la Corporación. Demostremos que ni la mayor empresa del mundo es rival para la unión de todas nuestras mentes.
corporacion
Empezad la lucha. Uniós y recibiréis vuestra recompensa.

Relatos: azar

Las luces de neón del Secret iluminaban la noche londinense. Era el club de moda de la ciudad desde hacía algún tiempo: por su prestigio y porqué en él se daban cabida los más importantes miembros de la sociedad. Un lugar perfecto para darse a conocer y para llevar a cabo todo tipo de negocios turbios.

Jeremiah ignoró la larga cola de gente que intentaba desesperadamente ganar acceso al lugar y se dirigió directamente a la puerta del local dónde un par de moles le permitieron el acceso a su interior.

Ella se encontraba encima del escenario con su vestido de color esmeralda acariciando el micrófono amorosa y sensualmente. Su voz se elevaba por todo el club mientras sus ojos de leona, adornados por una larga cabellera dorada, recorrían a todos y cada uno de los presentes buscando una posible presa. Se quedaron fijos en él.

“…Love is all that I can give to you,
Love is more than just a game for two…”

Jeremiah tomó asiento en uno de los rincones más oscuros del local y observó a la gente que se había reunido en él mientras las notas se iban desgranando poco a poco. Allí se encontraba el ministro de industria y también el de defensa. Algunos de los empresarios más importantes del país habían dejado a sus esposas en casa y ahora jugaban a la ruleta distraídamente acompañados de las bellezas que el Secret ponía a su disposición. El asesino observó incluso que allí se habían dado cita algunos de los Sinreflejo de ambos mundos más importantes de la zona. Joana había hecho un gran trabajo.

La canción llegó a su fin y la tigresa descendió del escenario. Las perlas negras que llevaba atrapaban la luz del local consiguiendo que su cuello de cisne quedara resaltado. Era grácil y delicada, pero a la vez felina y peligrosa. No sabía si la mitad de las historias que había escuchado sobre ella eran ciertas, pero de ser así, su vida podía correr peligro. No era una asesina como él, pero era una jugadora nata. A Jeremiah no le importaba, le gustaba el peligro.

Joana se detuvo por un momento al lado de una de las ruletas y le susurró unas palabras a uno de los que allí se encontraban reunidos. Sonrió y movió las fichas para apostar todo el dinero al número quince. La bola empezó a girar y Joana sonrió sabiendo que era una jugada segura. El asesino no se sorprendió cuando la bola cayó en la niña bonita. Él, al igual que Joana, y que el resto de miembros de la Corporación podían doblegar el azar a su voluntad. Había sido tan sólo
un juego de niños.

Jeremiah se levantó y se acercó a Joana

-Buenas noches Joana, qué casualidad que nos veamos aquí, ¿verdad?

-Nada es producto del azar Jota. ¿A qué se debe tu presencia en mi humilde local? – sonreía delicadamente como si estuviese disfrutando de un juego del que tan sólo ella conociese las reglas.

El asesinó encendió un cigarrillo y dio una larga calada.

-Esta noche busco información y estoy seguro que ya dispones de ella. No hay nada que se te escape y estoy dispuesto a pagar el precio.

-Vamos vamos Jeremiah, ¿por quién me tomas? Yo nunca le cobraría a un amigo… -Joana empezó a recorrer el cuello del asesino con sus manos enfundadas en esmeralda- pero ahora que lo pienso… ¿tú y yo no somos precisamente amigos verdad? Más bien competidores. Si acabara
contigo…. si dejara que te hundieras en la más profunda miseria, sería mucho más fácil para mí acceder al círculo interno, ¿no es así? Eres su favorito Jota y lo sabes.- besó al asesino.

-¡Eres una maldita zorra!- dijo apartando a la mujer de sí- Si no fuera porque te necesito podrías darte por muerta.

-Vamos Jota. Ambos sabemos que tú no matas a inocentes, un grave defecto para ser un asesino,…y aunque yo no sea precisamente un ángel no he hecho nunca nada que me haga merecer la muerte. Pero no te preocupes. Tengo mucho que ganar esta noche y me siento generosa.

Joana era el arquetipo perfecto de lo que vulgarmente se llamaría una femme fatale. Segura de sí misma, con una belleza que lejos de ser voluptuosa era sugerente y sobretodo inteligente. Y ese era precisamente el más peligroso de sus rasgos. Jeremiah pocas veces sentía miedo, después de todo, cuando se es un asesino durante tantos años se aprende a sobrevivir sin dejarse llevar por los instintos o se muere. Pero aquella era una mujer a tener en cuenta, muy peligrosa.

-Iré al grano. ¿Dónde está Ariadna?
-Ah tu joven amiga hedonista. Debo decir que es una mujer con gran estilo… cuando no es un hombre – Joana dejó escapar una risita tintineante que podía enamorar a cualquiera – Es curioso que me lo preguntes precisamente a mí. Lamentablemente no sé dónde está y no te
estoy engañando. Pero sí te puedo poner en contacto con alguien que está más que dispuesto a ayudarte. Y él sí que te va a cobrar un precio… adecuado. Sólo por ello yo ya seré feliz.

Joana sacó una tarjeta de su bolso y se la entregó a Jeremiah.

-Es uno de los Buscadores más famosos. No es precisamente barato pero puede encontrar cualquier rastro. Hacía mucho tiempo que estaba esperando que contactaras con él para hacer negocios contigo. Pero parece ser que nunca has querido tratos con ellos. Ahora si eres tan amable abandonar el local. Tengo que atender a mis clientes. Va a ser una larga noche.

El asesino tomó la tarjeta y salió del local. Los Buscadores eran Sinreflejo con increíbles poderes que les permitían seguir el rastro de otros como ellos y apresarlos con facilidad. Nadie sabía cuál era su propósito y nunca habían dado muestras de ponerse de parte de ninguno de los bandos pese a poseer uno gran Imperio al otro lado. Nunca había querido negociar con ellos, pero esta vez Ariadna había desaparecido y ni él ni el resto de los Hijos del Lobo iba a quedarse con los brazos cruzados.

En el interior del local Joana se dirigió a su despacho privado. Allí esperaba una figura enfundada en una gabardina. Tenía la cara totalmente deformada por unas quemaduras recibidas años atrás.

-Mi querido Stormlovick. Tengo buenas noticias. Nuestro mutuo ‘amigo’ Jota, ya ha sido guiado en la dirección correcta como un buen perrito. Pronto estará a la entera disposición de la Hermandad de la Sangre y de las tuyas. Brindemos por esos felices encuentros producidos por el
azar.


Nota: El dibujo que acompaña el relato ha sido realizado por JC. ¡Muchas gracias!